La vida de l@s fe@s: Nivel Superior

| April 1, 2011

whitneygaskell.com

El verano antes del décimo grado es en el que nos convertimos en ridículos. Todo nos parece ridículo, todos nos parecen ridículos. Desde sacar buenas notas, hacer un informe oral, ir al comedor, participar de actividades extra curriculares… hasta comer. Aquí es cuando tomamos una conducta desafiante hacia los maestros sin necesidad, ni siquiera porque lo necesitáramos: solo por mantener la imagen falsa que habíamos creado.

Uno de los días más hermosos que vivimos l@s fe@s en la escuela superior es el Día de San Valentín. Anteriormente conocido como el día del amor, pero para que nosotr@s tuviéramos participación del día y también pudiéramos gastar nuestros ahorros, se le dice amigablemente: “El día del amor y la amistad”. En otras palabras: “nadie te va a regalar así que para que no te sientas tan mal, regálale a tus amigos”. Caemos en esa trampa tan absurda y hacemos a nuestros padres darnos dinero para comprar una caja de tarjetas para repartir en el salón, posiblemente como cinco cajitas de chocolates económicos pre-envueltos y un regalito más grande para la maestra de salón hogar. Pareciera que ese día se nos olvida como ellos nos han tratado por el resto del semestre. Pero mi parte favorita es cuando alguien, que ha comprado una caja de tarjetas, decide escribirlas en su casa- realmente no hay mucho que escribir: remitente y destinatario- pues ese día todo el mundo comienza a repartir las tarjetas a l@s compañerit@s y nosotr@s quedamos para el final. Mirando de una esquina del salón a la otra donde está el ”regala tarjetas” nos damos  cuenta que escribe algo que tapa con la otra mano y luego se acerca y nos da la tan esperada tarjeta que tocamos con las manos sudadas descubriendo así que estaba recién escrita, que realmente nuestro nombre nunca apareció por su memoria.

Por otro lado se encuentran las muchachas que se creen mas niñas de lo que son con unos lazos inmensos, medias de colores y un poco de maquillaje que seguramente sus padres no le permitieron utilizar. Ella tiene un novio que usualmente no la trata bien, pero están enamorados, así que ese día le lleva a la escuela el peluche más enorme que encontró en la tienda sentado en una canasta que parece una cisterna de agua cubierta de papel trasparente con el que fácilmente se podrían forrar varios regalos. Le lleva ese monumento en la mañana y ella decide pasearse todo el día con aquella exageración por toda la escuela para restregarnos en la cara que los únicos que nos compran chocolates son nuestros padres y que las únicas tarjetas que nos envían los amigos secretos salón por salón… fueron enviadas por nosotros mismos. Creemos que todos se asombran de que nos regalaran, pero creo que en el fondo todos lo sabían.

Cuando se hacían las ventas de rosas o claveles un@ compraba un clavel para que durante el cambio de clase alguien pensara que nos habían regalado, pero justo en esos momentos de reflexión y de falsa victoria pasa otra exhibicionista con medio ramo de flores en la mano. Y uno se pregunta: “¿realmente se las regalaron o las encontró en el piso y las recogió?”.  Posiblemente nunca lo sabremos, pero en aquel momento los nervios nos hacían sudar las manos con las que llevábamos la flor y terminamos haciendo el tallo mongo y botándolas a medio día para darnos cuenta que nuestros esfuerzos fueron inútiles.

Por Jesmarie Meléndez

 

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Category: Mi Espacio

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Héctor Alfredo Millán : Siervo de Dios, enamorado, músico, poeta aficionado, Contable, Estudiante de Maestría en Consejería, Fundador y Director de http://loesencialpr.com... para servirle. Hablemos: http://loesencialpr.com/contactanos/

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