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El año pasado elaboré un plan en el cual designé un tiempo para lograr ciertas metas, específicamente de índole profesional. Mirando retrospectiva e introspectivamente, veo que para las fechas predeterminadas, no las alcancé. De hecho, ni cerca. ¿Qué pasó?

Identifiqué tres factores que me detuvieron y discutiré algunas estrategias que estoy implementando para que no me vuelva a pasar. Me enfocaré en el cansancio.

  1. El cansancio: Hablemos de tanto el mental como del físico, ¡por lo mucho que cansa!

El año pasado fui bendecido con la oportunidad de ganarme un salario, trabajando para otra compañía. Fui reclutado con un contrato de varios meses para trabajar a tiempo completo. Aunque ya terminó mi periodo requerido y estoy agradecido del ingreso (me ayudó a pagar las mejoras que tuvimos que hacerle a una propiedad a la cual me mudé luego de casarme con mi nena), reconozco que se me hizo difícil manejar el cambio que trajo a mi vida: la posición requería horarios nocturnos.

Mi cansancio físico y mental fue por “romper noches” en el aeropuerto, pero tal vez tu cansancio sea por otro causante: horarios extendidos de trabajo, labores físicamente extenuantes, insomnio, estrés, ansiedad, depresión, alimentación inadecuada, inactividad física, etc. Sea cual sea, debemos reconocer la conexión entre cuerpo, alma y espíritu. Cuando estoy cansado, moverme es más difícil. Esto tendrá un efecto en mi línea de pensamiento: “estoy cansado, moverme es difícil, no quiero hacer nada… todo es difícil en la vida”. ¿Irracional? Ni tanto, es una reacción bastante natural. Inclusive, algo similar le sucedió al profeta Elías.

La Biblia relata en el capítulo 19 de 1 Reyes que Elías retó a los profetas de Baal para demostrarle al pueblo que Jehová es el Dios verdadero. Les dijo que hicieran un holocausto, y que si Baal hacía descender fuego del cielo para consumirlo, Baal era el dios verdadero. Si Elías provocaba a Dios a hacer descender fuego del cielo para consumir el holocausto, el pueblo tendría que creer en Jehová y Su poder.  Los profetas de Baal hasta se laceraron la piel para tratar de rendirle los sacrificios suficientes a su dios para que bajara fuego del cielo, y nada. Luego Elías clamó al cielo, 1 Reyes 18: 37-40 dice:

“Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.

Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto…”, “…viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡Jehová es el Dios! Y les dijo Elías: Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.”

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De ahí, Elías corrió a Jezreel. Cuando Jezabel, la esposa del rey Acab, se enteró que Elías había degollado a sus profetas, ella le envió un mensajero para amenazarlo de muerte. “Viendo pues el peligro, se levantó y se fue por salvar su vida, y vino a Beer-seba, que es en Judá, y dejó allí su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma” (1 Reyes 19: 3-4). ¿Deseando morirse??? Si este hombre, que habiendo acabado de degollar a sus enemigos tras haber hecho caer fuego del cielo, deseó su propia muerte, creo que podemos aceptar la posibilidad de que nos pase.

Estrategia:

La Biblia nos narra en 1 Reyes 19:7 que luego de que Elías quedara dormido, Dios le envió un ángel que le dio dos instrucciones: “Levántate, y come”. He aquí los tres principios fundamentales para contrarrestar los efectos, tantos los fisiológicos como los psicológicos, del cansancio:

  • Dormir:

Profesionales de la salud recomiendan alrededor de 8 horas de descanso diario. Es necesario para recuperar la energía, concentrarse y ejecutar tareas eficientemente. Puede que menos de 7 horas se muy poco y mas de 9 sea demasiado. Además de la connotación física, dormir es necesario para soñar. Atrévete a soñar. Dios revela sus propósitos a través de sueños y señales, ¡así que pendiente!

  • Levantarse:

Yo lo tomo literalmente: ¡Levántate! Levántate de la cama, del sofá o de donde sea que estés postrado.  Haz ejercicio diariamente o por lo menos 3 veces en semana: camina, trotea, corre bicicleta, sal afuera a jugar con tus hijos o sobrinos o ve al gimnasio. Ejercita tu cuerpo para que te estimules, aumentes tu resistencia, confianza y autoestima. La energía y confianza te impulsará a conquistar tus sueños.

  • Comer:

Recuerda: Tú = Cuerpo + Alma + Espíritu (1 Tesalonicenses 5:23). Cuerpo: come saludablemente. Evita los “fast foods” e incorpora frutas y vegetales en tu dieta. Mientras más procesado el alimento, menos saludable y menos energía te dará. Alma: Protege tu mente. Atiende asuntos no resueltos, ya que conflictos con otros seguirán consumiendo tus pensamientos y causándote estrés y rencor, lo cual puede llevar a depresiones y hasta ataques cardiacos. Aprende sobre estrategias de manejo de coraje. Espíritu: ¿Tu espíritu esta bien alimentado? ¿Cómo se alimenta el espíritu? Romanos 10:17 dice que “la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Leemos novelas de ficción y los blogs de los líderes en la industria, vemos películas de acción y hablamos con nuestros amigos. Todo esto es entretenido y útil para distraernos de las presiones de la vida, pero necesitamos que nuestra fe esté suficientemente fortalecida para sostenernos en el día malo. Y créeme, siempre llega el día malo en el que mas necesitamos fuerzas. Hacer lo correcto nunca es cosa fácil, perseguir nuestros sueños no es cosa fácil. Pero “los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31). Alimenta tu espíritu con el pan de vida: la Palabra de Dios, la Biblia. Es un libro de historia lleno de verdad y poder.

2. Lo improvisto: La falta de detalles en el plan

Debemos aprender a identificar los posibles problemas que pueden surgir por el camino para poder elaborar planes de contingencia. Imprevistos surgirán, pero no nos tienen que detener. Tal vez Elías no pensó que tendría más enemigos luego de los profetas de Baal, y verse ante una nueva amenaza en medio de un momento de cansancio lo pudo haber llevado al desespero y la depresión.

3. El entretenimiento

Balancea tus actividades de acuerdo a tus prioridades. ¿Qué quieres lograr en la vida? ¿Hasta donde quieres llegar? Lo que estas haciendo todos los días, ¿te llevará hasta ahí? En lo que inviertes tu tiempo libre, ¿aportará en algo a tu avance hacia la meta? Elías fue sabio en mandar a prender a los profetas de Baal, hasta los degolló porque fueron responsables de desviar al pueblo de su propósito real. Muchas veces tenemos que degollar actividades que nos alejan de lo que se supone que estemos haciendo.

Mientras hay vida, hay esperanza

Me es muy alentador reconocer que para el momento en que escribo este relato, aún estoy vivo. Por ende, aún no he muerto. Por ende, aún tengo oportunidad para alcanzar lo propuesto. Si estás leyendo, es porque también disfrutas del mismo beneficio. Reconozco que lo que vivo hoy es resultado de mi pasado modus operandi. Si quiero ver resultados distintos, tengo que hacer cosas distintas.