Sano mi visión, revivo mi destino

| November 7, 2014

sana tu vision

¿Te ha pasado, que sientes que estás dando muchos pasos, tal vez hasta fatigado ya de tanto esfuerzo, pero que permaneces en el mismo lugar?

No estoy hablando de alcanzar éxito financiero. Me refiero al sentimiento de insatisfacción en el interior, eso que tal vez atormenta en el silencio. Esa voz que clama desde adentro: “¿Esto es todo? ¡Tiene que haber algo más!”

Hay más. Y no tan solo más, hay exactamente lo que anhelas. Lo que hay, es TUYO. Tiene tu nombre y apellido. Es tu plenitud, tu llenura… tu propósito.

“Pero, ¿dónde está?”, te podrías preguntar. Está frente a ti, solo que no lo has podido ver. Por no poderlo ver, no has podido avanzar hacia él.

El asunto de la visión

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” -Mateo 6:22-23

Esto suena confuso. ¿Qué es eso de ojos buenos y ojos malignos? Imagínate un ojo con la camisa bien planchada y puesta por dentro de un pantalón entallado, llegando a tiempo al trabajo y siendo amoroso y responsable con su familia. Ahora imagínate otro ojo, éste en la cárcel por haber robado y asesinado, tal vez con muchos tatuajes, como solemos estereotipar.

Imágenes un tanto pertubadoras, ¿no?

Vayamos al escrito original para buscar luz. La definición de “bueno” en el griego original en este pasaje es “simple” o “singular”. Otra traduccion del texto dice “ojo sincero”. Cuando dice que ” todo tu cuerpo estará lleno de luz”, significa que toda tu vida será de carácter brillante. En otras palabras, tu vida no reflejará diferentes tonos de luz, ideas diferentes, no te contradecirás; no serás hipócrita. Reflejarás lo mismo en cada área de tu vida.

“Maligno” en el original griego significa “enfermo”, y también “presionado y acosado por las tribulaciones del tiempo”. Impresionante, ¿no? En otras palabras, tu visión o manera de ver las cosas se puede “enfermar” en la medida en que las tribulaciones de la vida te presionan.

¿Qué es una vision enferma? Visión borrosa, o VISION DOBLE. Las adversidades de la vida, los diversos procesos y pruebas pueden provocar que flaquee nuestra fe y comencemos a desviar la mirada de Dios; podemos terminar luchando entre la manera en que Dios ve y la manera que dicta el mundo. Esto, en lo espiritual, es DOBLE VISIÓN. No poder mantener el enfoque en una sola manera de pensar es lo que abre paso al DOBLE ÁNIMO.

En cuanto al crecimiento espiritual, esto de conectarnos con nuestro Creador y con Su propósito en nuestras vidas, tenemos que entender que respecto a lo que Él tiene para nosotros, nada sucederá a menos que Él lo permita:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” -Juan 15:5

Entonces, en la medida en que nos “separemos” de Él, de Sus principios y voluntad, se detiene Su fruto en nuestras vidas. ¿Por qué? Porque esto es por fe. Cuando desviamos nuestra mirada de Él para enfocarnos también en las formas en que el mundo opera, le estamos enviando un mensaje claro a Dios. Nuestro corazón ahí le dice: “no estoy segur@ si tu manera funcionará”. Eso, mi herman@, se llama duda. La falta de definición entre 2 maneras de ver las cosas no nos permite avanzar, especialmente no nos permite arrebatar las bendiciones que Dios tiene para nosotros:

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” -Santiago 1:6-8 (énfasis del autor)

Caminando a oscuras

Si tenemos la visión enferma, cada área de nuestra vida sufrirá falta de luz. ¡Qué malo es despertar en la noche con deseos de ir al baño! No poder ver nada en la oscuridad, tener que dar pasos lentos por temor a tropezar con lo que no se puede ver… es duda e inseguridad en cada paso, por eso es difícil avanzar hacia la tan atesorada meta: el inodoro. Ahora, ¡qué diferencia cuando se prende una lámpara! La seguridad la trae la luz.

A oscuras nos sentimos cuando luchamos entre 2 maneras contrarias de ver las cosas. Así es muy difícil tomar decisiones y avanzar hacia los objetivos. Peor aun, ¿cómo identificarás el propósito de tu vida si no puedes ver claramente??

El Señor me inquietó con 3 temas en los cuales el ser humano es detenido a causa de la doble visión: el pecado, el trabajo y las experiencias del pasado.

1. Mi manera de ver el pecado: El relato de la conversación que Jesús tuvo con la mujer samaritana nos demuestra mucho acerca de la disposición que Dios tiene para limpiarnos. Pero también nos revela la verdad de Dios respecto al pecado:

“Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.” -Juan 4:16-19

No hay NADA oculto, delante de Dios estamos completamente desnudos. Tal vez pensamos que todo anda bien porque muy pocas personas conocen nuestras prácticas secretas, pero Dios lo ha visto todo, todo lo ve y todo lo verá.

Entender esto nos debe ayudar a centralizar nuestro enfoque respecto al pecado y la vida en santidad que Dios pide de sus hijos.

2. Mi manera de ver el trabajo y el afan por el dinero: Tenemos que trabajar para poder cubrir nuestros gastos y planificar el futuro de la casa. De hecho, la Biblia expresa claramente que Dios no tiene una buena opinión acerca de los vagos (2da Tesalonicenses 3:10). Sin embargo, también nos habla del mal de muchos que entregan sus vidas por amor al dinero:

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” -Mateo 6:24

El relato del joven rico nos pinta un cuadro muy común. Personas que reciben la palabra de Dios y la creen, desean hacerla realidad en sus vidas pero no logran desprenderse de lo material para poder entrar en lo sobrenatural:

“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” -Mateo 19:16

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.” -Mateo 19:21-22

Para muchos de nosotros, será más fácil vencer al pecado que dominar la ambición. Pero eso no es lo que Dios quiere. Dios quiere que podamos escoger correctamente entre amar al dinero y amar lo que Dios ama: las vidas, la familia, la comunidad, las naciones. De no poder hacer esta distinción a tiempo, nos encontraremos al final de nuestras vidas recogiendo la cosecha de haber sembrado solo trabajo; ese fruto se llama: soledad.

3. Mi manera de ver el pasado:  Las adversidades que hemos atravesado en la vida nos podrían estar dejando unas huellas desagradables… cargas pesadas que tal vez nos impidan progresar en muchas áreas. Frustraciones, decepciones y amarguras podrían manchar nuestra autoestima y drenar nuestras fuerzas. Dios quiere sanar tu pasado, sanar tu manera de verlo:

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.” -Ezequiel 37:1-10

Hoy revive tu esperanza. Dios sana tu visión respecto al pasado para que puedas entender que de tus experiencias, por más dolorosas que sean, por más muerte que abunde en ellas, de ahí mismo Él puede levantar tu fuerza, determinación y pasión restauradora.

Hoy resucitan áreas de tu vida, entra el Espírtu de Dios en ti y eres llevad@ a una sola verdad: lo que Dios ha dicho. Así podrás ver claramente y podrás llegar a reposar en tu tierra prometida.

 

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Category: Desarrollo Personal, Propósito / Desarrollo Personal

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Héctor Alfredo Millán : Siervo de Dios, enamorado, músico, poeta aficionado, Contable, Estudiante de Maestría en Consejería, Fundador y Director de http://loesencialpr.com... para servirle. Hablemos: http://loesencialpr.com/contactanos/

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