Desde horas de la madrugada estuve recibiendo llamadas telefónicas del Pastor Leonel Ramos, quien forma parte de nuestra red ministerial y reside en el estado de Carabobo, Venezuela. En medio de la incertidumbre provocada por los eventos reportados en la capital, el Pastor Leonel expresaba un sentir que refleja el corazón de muchos venezolanos: una mezcla de sorpresa, cautela y alivio, ante los reportes internacionales que señalaban la captura de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos.

Sus palabras fueron claras y cargadas de emoción: “Pastor, este régimen ha causado demasiadas lágrimas en nuestro pueblo”. Y aunque aún existen versiones encontradas y falta confirmación oficial definitiva, lo cierto es que la reacción del pueblo no nace del rumor, sino del dolor acumulado por años.

Un clamor que no comenzó hoy

Más allá de los titulares de esta madrugada, Venezuela lleva mucho tiempo clamando. El sufrimiento del pueblo se ha manifestado en escasez de alimentossalarios insuficienteshospitales colapsadosapagones constantes y una migración forzada que ha separado a millones de familias. No se trata solo de una crisis económica, sino de una crisis humana y moral.

Como pastor, he escuchado testimonios de venezolanos que han tenido que escoger entre comer o medicarse, de padres que no pueden suplir lo básico a sus hijos, y de jóvenes que abandonan su tierra con el corazón roto, buscando oportunidades que su país ya no les ofrece.

Elecciones cuestionadas y esperanza herida

A este panorama se suman los resultados injustos y ampliamente cuestionados de las elecciones recientes, procesos que para gran parte del pueblo y de la comunidad internacional no reflejaron la voluntad popular. Cuando el voto pierde valor y la democracia se percibe como manipulada, el resultado es una nación cansada, frustrada y espiritualmente herida.

Por eso, ante los reportes sobre la captura de Maduro, muchos no celebran una noticia política, sino que suspiran por justicia, aunque sea con reservas y prudencia.

Discernimiento en medio del ruido

Como creyentes, estamos llamados a discernir y a orar mientras los sucesos se van desarrollando. Una cosa es indiscutible: Venezuela necesita un cambio profundo, que alcance la restauración del alma de la nación.

Una oración por Venezuela

Hoy elevo una oración por cada hogar venezolano, por el Pastor Leonel Ramos en Carabobo, por los que lloran a sus hijos ausentes, por los que siguen resistiendo con fe. Oro para que Dios traiga justicia verdaderaliderazgo íntegro, y sanidad para una nación quebrantada.

Que si este momento marca un punto de inflexión, no sea solo un cambio de poder, sino el comienzo de tiempos de restauración, donde la verdad, la dignidad y la esperanza vuelvan a levantarse.

— Pastor Héctor Millán
Revista Lo Esencial