Perder la Dignidad es Perder la Vida

| July 9, 2012

terrenero.blogspot.com

            Hace varios años en la Universidad de Puerto Rico en Cayey, Puerto Rico, trabajé como asistente de bibliotecaria. Un día observo un  pedazo de periódico pegado a una caja de madera que se encontraba en la Sala de Reserva y decía: “Mientras más obras de justicias haga, menos obras de injusticias habrá en el mundo”. Al momento el comentario me pareció que no tenía ningún sentido, e incluso que había sido pegado allí porque no había otra cosa que fuera del tamaño de aquella caja. Hoy, cuatro años más tarde puedo comprender un poco a lo que se refería aquel mensaje.

En los últimos años ha habido un alza realmente alarmante en los casos de criminalidad, especialmente de homicidio en Puerto Rico. Los crímenes pasionales son la orden del día y la primera plana de todos los periódicos. Nadie se atreve dejar nada visible en sus propios vehículos por temor a que les roben. Resulta mejor tener objetos de poco valor que perderlos a causa de la envidia. Antes los criminales no querían que sus rostros fueran vistos en cámara porque había un sentido de que  la acción realizada había sido vergonzosamente errada, pero hoy los criminales muestran sus rostros públicamente como si no tuvieran ningún tipo de arrepentimiento, ni nada que perder.

Moral

Cada generación va moviendo un poco los límites de la moral y este efecto se ve en todas las áreas de la vida. Nos importa menos el otro con tal de que nosotros estemos bien. La moral es el conjunto de creencias, costumbres, valores y normas que se utilizan como guía para obrar. Aparentemente las personas más indicadas para marcarnos la moral componen la generación anterior, pero el deseo de ser diferentes a los padres, de querer ser amigos de los hijos en vez de mentores disciplinadores ha ido moviendo la moral a un nivel cada vez más bajo. El darle derechos y autoridad a los hijos que aun no la han ganado les ha hecho pensar que son dueños del mundo y que merecen todo a costa de lo que sea. Como dice mi madre: “una reprimenda a tiempo, evita muchas lagrimas en el futuro”. La justicia y la criminalidad están estrechamente asociadas al valor y al respeto que les damos a las personas y/o a las cosas. Estamos viviendo en una sociedad donde hacer una buena obra resulta más difícil que soltar una bala al aire. Nadie valora la dignidad que tiene el ser humano. Entendiendo que dignidad es el respeto y la estima que una persona se tiene a sí mismo y que merece que se lo tengan las demás personas.

“Amar al prójimo como a ti mismo”

Implica primero el amarse cada uno como es; con los defectos y con las virtudes, pero siempre buscando la realización de nuestro yo ideal que no es más que lo que realmente quisiéramos ser. Luego que hemos comprendido esto y lo hemos puesto en práctica, entra en vigor la parte dos de este asunto -al prójimo como a uno mismo- el prójimo es cualquier persona diferente a uno mismo y amarlo incondicionalmente no es tarea fácil, pero no pretendo que hagamos cosas donde salgamos perjudicados, si no de cosas sencillas que demuestran un amor y un respeto hacia el prójimo. Por ejemplo:

  1. Hacer todos los PARE- hace el Pare cuando es indicado puede evitar accidentes y demuestra amor por la vida propia y por el otro que viene en camino.
  2. No arrojar basura en la calle- aunque cada municipio tiene un equipo que limpia las carreteras a altas horas de la noche para que cuando salgamos a la calle en la mañana todo se vea hermoso, el cada uno de nosotros depositar la basura en el zafacón indica un amor y un respeto por la patria, por el municipio y por la gente que vive allí también.
  3. Ser puntual- el mensaje implícito es que valoramos el tiempo de las demás personas como nos gustaría que se valorara el nuestro.
  4. Entre otras.

Creo firmemente que con cada acto de amor y de justicia que hagamos, por pequeño que sea, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. “Lo que se siembra es lo que se cosecha”, veamos nuestra sociedad como un huerto donde hoy se está cosechando de los actos injustos que se sembraron en el pasado, pero un huerto donde se puede separar el trigo de la cizaña porque es mas el trigo que se ha sembrado, son más las buenas obras que se hacen por mi y por cada uno de nosotros diariamente.

 

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Category: Vivir apasionadamente

About the Author ()

Jesmarie Melendez: BA Psicología Clínica, Estudiante Doctoral de Psicología Clínica, Vice Presidenta de Lo Esencial Inc., Líder del Ministerio Alcanza. Sígueme en twitter: @JesMiEspacio